Hoy por primera vez me pediste un regalo; para poder pedírmelo me cantaste, me interrogaste, me hiciste cantarte, me hiciste jugar memoria, me confundiste, me desconfundiste…. cuando comencé a quejarme mas de la cuenta digamos a virar hacia un enojo express me soltaste de sopetón lo que querías.
De entrada me tranquilicé por que entre tanto hablar pensé que me ibas a pedir que regresara por la camisa de rayitas azules y el pantalón de oficinista de banco o que desapareciera al tonelito y a mi tigre y hasta que ya no te molestara mas con mis ideas de probar cosas nuevas como una rica ensalada de espinacas, también se me ocurrió que me ibas hacer prometerte que nunca mas te cocinara.
Pero no, no fue ninguna de estas cosas, bueno tampoco me pediste algo sencillo pero resultó mas fácil que cualquiera de las anteriores… o eso me estoy pensando hasta ahorita.
Sé que es lo que quiero decirte, sé como decirlo, pero no se como escribirlo, ni como estructurarlo. ¿por donde seria bueno empezar?..
Hace unas horas me preguntaste que cual era el mejor recuerdo que tengo, mi cabecita almacena cientos de experiencias, de escenarios, recuerda (aunque no lo creas) cientos de frases completas; no los tengo ni archivados, ni en orden alfabético, ni por día. Bien dice mi padre: si no tengo orden por fuera menos por dentro y así como se pone mi casa algunas veces, mi cerebro también. Sin embargo ya muchas veces te he dicho que a mi me gustan los detalles de las grandes cosas; por eso me gusta fotografiar los ojos de las personas, o las cortezas de los árboles o las alas de algún bicho. También te he dicho que yo soy visual, mas que oír me gusta observar, por eso siempre te digo que mires tal o cual cosa, desde un motón de chiles en un platito de madera hasta la luna cuando esta llena.
Y por eso mis mejores recuerdos son los fragmentos de ti o de mi, o del escenario (que al final eso es lo que menos nos importa a ambos).
De aquella primera vez que te volví a ver recuerdo la neblina y mis tenis mojados, no se en que momento me agache a verlos pero los recuerdo; y después recuerdo ese remolque donde no querías ni recargarte.
Me acuerdo de tus ojos llenos de preocupación, de nervios o yo no se de que aquella noche (o tarde) que mi delfín me amó. Recuerdo la primera vez que fui a tu pueblo y me llevaste a tu casa, y nunca supe como decirte que no quería ir, los nervios que tenia y las muchas maldiciones que me dije a mi misma por tener tantos problemas con esas cosas. Y de todo esto me acuerdo cuando veo los minigirasoles de la banqueta de tu calle.
Me acuerdo de la bolsa de tu mamá en la fiesta de tu abuela, de la que saco un montón de fotos y me regaló la que ahora traigo en mi cartera, aunque te enojes por que compartes el espacio con otros mas.
Y no quisiera y algo que no sabes es que también recuerdo tus ojos furiosos de cuando peleamos aquella ultima hora de mi cumpleaños, si te hubieses visto…
También me preguntaste por una canción y eso fue mucho más difícil que los recuerdos, sabes que no soy de música.
En todos estos meses, te has sorprendido y exagerado cuando no se quien canta alguna canción que a ti te gusta. La única música que de verdad me agrada es la que tu me cantas, no importa que sea una cumbia. Cuando estoy sola en el trajín de todos los días y escucho una de las canciones que llegas a cantarme sonrío… recuerda que hay una enorme diferencia entre reírse y sonreír.
Yo sonrío cuando con tu carita de solemnidad me dices que me amas con todo y mi nombre completito, son de esas sonrisas que brotan como de la nada y a veces la acompaño de un suspiro y atrás de ello se asoma mi tranquilidad de saber que te tengo a mi lado.
Creo que he divagado mucho y no he llegado a la parte esencial de este bonito escrito.
Retomando: todo esto es por que me pediste un regalo: que escribiera acerca de lo bueno y lo malo que he vivido contigo en estos 6 meses.
Podría tal vez darte detalles de cada mes o enumerarte lo bueno y lo malo en dos listas diferentes, pero mejor te voy a contar lo que he aprendido y lo mucho que me ha cambia la vida a tu lado.
He aprendido a ceder y sobre todo a entender que el hecho de hacerlo no me quita…autosuficiencia, que puedo gritarte que te necesito y que me haces falta y eso no me va a hacer una mujersita dependiente. Que puedo sentirme segura y protegida contigo y no tiene nada de malo. Tengo… lo que se necesita para decirle a quien sea que no puedo ir o hacer por que tengo y quiero estar contigo.
También puedo gritar a los cuatro vientos que estoy muy enamorada de ti, que me cambió la vida estar a tu lado, que ahora sueño con cosas que en la vida imagine que desearía. Y estoy aprendiendo a tomarme mi tiempo para llenarte de caricias y mimos. Siempre pensaré que no pudo haber sido de otro modo; cierto que somos dos personas un poco diferentes pero como dice la tía Gloria: somos el complemento: a ti no te gusta ensuciarte y a mi me tiene sin cuidado donde me siento, si me ensucio ya me bañaré. Yo no se de música y tu eres una rocola en patas, tu piensas mucho las cosas antes de hacerlas y yo a veces debería usar mas la cabeza y aunque digas que no; tu te enojas mas que yo y siempre soy tu freno… con lagrimas pero al menos funciona.
Estoy aprendiendo a cocinar, lamento que seas mi conejillo de indias pero algún día tal vez aprenda, tengamos fe.
Te amo muñequito y por eso es que estoy a tu lado. Y si me enamoré de ti es por que eres perfecto y justo para mi, me cuidas, me proteges incluso un poco exagerado para mi gusto, pero me he acostumbrado y me gusta. Te preocupas por mi, te alegras conmigo, me haces reír, me llenas de caricias, tratas de comprenderme, me das gusto, me haces sentir bonita, me dices lo que sientes, quieres a mis perros, aguantas a mi hermano, me das mi lugar, me respetas, me eres fiel, me ayudas, me hechas porras, crees en mi, confías en mi, te aguantas el frío de mi pueblo, no te importa que hablo mucho… me amas.
Y si quieres que también te hable de lo malo… ya no te enojes, sabes que me asustas. A veces quisiera dejarte ahí enojado y darme la vuelta y esperar que se te pase, pero tú funcionas diferente, todavía no se bien como pero solo es diferente. Siempre me dices que tú vives enojado y no sabes como odio que lo digas, casi como la distancia que tenemos que sobrellevar todos los días y casi como odio extrañarte tanto, que me hagas tanta falta y no poder correr contigo.
Estos 6 meses me has hecho feliz y deseo que yo a ti, y no, no creo que sea mucho tiempo, comparado con el que deseo estar a tu lado no es nada… es solo el principio.
Gracias por estar a mi lado, por convertirte en ese hombre en mi vida, por hacerme soñar, por darme todo lo que me das. Me dibujas sonrisas todos los días, me animas a ser mejor persona y todos los días me enseñas que amarte así, vale la pena. Que todo lo que hemos pasado bueno o malo nos da una razón para seguir.








