La Mentira

lunes, enero 12, 2009



Hoy por primera vez me pediste un regalo; para poder pedírmelo me cantaste, me interrogaste, me hiciste cantarte, me hiciste jugar memoria, me confundiste, me desconfundiste…. cuando comencé a quejarme mas de la cuenta digamos a virar hacia un enojo express me soltaste de sopetón lo que querías.

De entrada me tranquilicé por que entre tanto hablar pensé que me ibas a pedir que regresara por la camisa de rayitas azules y el pantalón de oficinista de banco o que desapareciera al tonelito y a mi tigre y hasta que ya no te molestara mas con mis ideas de probar cosas nuevas como una rica ensalada de espinacas, también se me ocurrió que me ibas hacer prometerte que nunca mas te cocinara.
Pero no, no fue ninguna de estas cosas, bueno tampoco me pediste algo sencillo pero resultó mas fácil que cualquiera de las anteriores… o eso me estoy pensando hasta ahorita.

Sé que es lo que quiero decirte, sé como decirlo, pero no se como escribirlo, ni como estructurarlo. ¿por donde seria bueno empezar?..

Hace unas horas me preguntaste que cual era el mejor recuerdo que tengo, mi cabecita almacena cientos de experiencias, de escenarios, recuerda (aunque no lo creas) cientos de frases completas; no los tengo ni archivados, ni en orden alfabético, ni por día. Bien dice mi padre: si no tengo orden por fuera menos por dentro y así como se pone mi casa algunas veces, mi cerebro también. Sin embargo ya muchas veces te he dicho que a mi me gustan los detalles de las grandes cosas; por eso me gusta fotografiar los ojos de las personas, o las cortezas de los árboles o las alas de algún bicho. También te he dicho que yo soy visual, mas que oír me gusta observar, por eso siempre te digo que mires tal o cual cosa, desde un motón de chiles en un platito de madera hasta la luna cuando esta llena.
Y por eso mis mejores recuerdos son los fragmentos de ti o de mi, o del escenario (que al final eso es lo que menos nos importa a ambos).
De aquella primera vez que te volví a ver recuerdo la neblina y mis tenis mojados, no se en que momento me agache a verlos pero los recuerdo; y después recuerdo ese remolque donde no querías ni recargarte.

Me acuerdo de tus ojos llenos de preocupación, de nervios o yo no se de que aquella noche (o tarde) que mi delfín me amó. Recuerdo la primera vez que fui a tu pueblo y me llevaste a tu casa, y nunca supe como decirte que no quería ir, los nervios que tenia y las muchas maldiciones que me dije a mi misma por tener tantos problemas con esas cosas. Y de todo esto me acuerdo cuando veo los minigirasoles de la banqueta de tu calle.
Me acuerdo de la bolsa de tu mamá en la fiesta de tu abuela, de la que saco un montón de fotos y me regaló la que ahora traigo en mi cartera, aunque te enojes por que compartes el espacio con otros mas.
Y no quisiera y algo que no sabes es que también recuerdo tus ojos furiosos de cuando peleamos aquella ultima hora de mi cumpleaños, si te hubieses visto…

También me preguntaste por una canción y eso fue mucho más difícil que los recuerdos, sabes que no soy de música.
En todos estos meses, te has sorprendido y exagerado cuando no se quien canta alguna canción que a ti te gusta. La única música que de verdad me agrada es la que tu me cantas, no importa que sea una cumbia. Cuando estoy sola en el trajín de todos los días y escucho una de las canciones que llegas a cantarme sonrío… recuerda que hay una enorme diferencia entre reírse y sonreír.
Yo sonrío cuando con tu carita de solemnidad me dices que me amas con todo y mi nombre completito, son de esas sonrisas que brotan como de la nada y a veces la acompaño de un suspiro y atrás de ello se asoma mi tranquilidad de saber que te tengo a mi lado.

Creo que he divagado mucho y no he llegado a la parte esencial de este bonito escrito.
Retomando: todo esto es por que me pediste un regalo: que escribiera acerca de lo bueno y lo malo que he vivido contigo en estos 6 meses.
Podría tal vez darte detalles de cada mes o enumerarte lo bueno y lo malo en dos listas diferentes, pero mejor te voy a contar lo que he aprendido y lo mucho que me ha cambia la vida a tu lado.
He aprendido a ceder y sobre todo a entender que el hecho de hacerlo no me quita…autosuficiencia, que puedo gritarte que te necesito y que me haces falta y eso no me va a hacer una mujersita dependiente. Que puedo sentirme segura y protegida contigo y no tiene nada de malo. Tengo… lo que se necesita para decirle a quien sea que no puedo ir o hacer por que tengo y quiero estar contigo.
También puedo gritar a los cuatro vientos que estoy muy enamorada de ti, que me cambió la vida estar a tu lado, que ahora sueño con cosas que en la vida imagine que desearía. Y estoy aprendiendo a tomarme mi tiempo para llenarte de caricias y mimos. Siempre pensaré que no pudo haber sido de otro modo; cierto que somos dos personas un poco diferentes pero como dice la tía Gloria: somos el complemento: a ti no te gusta ensuciarte y a mi me tiene sin cuidado donde me siento, si me ensucio ya me bañaré. Yo no se de música y tu eres una rocola en patas, tu piensas mucho las cosas antes de hacerlas y yo a veces debería usar mas la cabeza y aunque digas que no; tu te enojas mas que yo y siempre soy tu freno… con lagrimas pero al menos funciona.
Estoy aprendiendo a cocinar, lamento que seas mi conejillo de indias pero algún día tal vez aprenda, tengamos fe.

Te amo muñequito y por eso es que estoy a tu lado. Y si me enamoré de ti es por que eres perfecto y justo para mi, me cuidas, me proteges incluso un poco exagerado para mi gusto, pero me he acostumbrado y me gusta. Te preocupas por mi, te alegras conmigo, me haces reír, me llenas de caricias, tratas de comprenderme, me das gusto, me haces sentir bonita, me dices lo que sientes, quieres a mis perros, aguantas a mi hermano, me das mi lugar, me respetas, me eres fiel, me ayudas, me hechas porras, crees en mi, confías en mi, te aguantas el frío de mi pueblo, no te importa que hablo mucho… me amas.

Y si quieres que también te hable de lo malo… ya no te enojes, sabes que me asustas. A veces quisiera dejarte ahí enojado y darme la vuelta y esperar que se te pase, pero tú funcionas diferente, todavía no se bien como pero solo es diferente. Siempre me dices que tú vives enojado y no sabes como odio que lo digas, casi como la distancia que tenemos que sobrellevar todos los días y casi como odio extrañarte tanto, que me hagas tanta falta y no poder correr contigo.

Estos 6 meses me has hecho feliz y deseo que yo a ti, y no, no creo que sea mucho tiempo, comparado con el que deseo estar a tu lado no es nada… es solo el principio.
Gracias por estar a mi lado, por convertirte en ese hombre en mi vida, por hacerme soñar, por darme todo lo que me das. Me dibujas sonrisas todos los días, me animas a ser mejor persona y todos los días me enseñas que amarte así, vale la pena. Que todo lo que hemos pasado bueno o malo nos da una razón para seguir.
Que amarte es la mejor decisión que tomado en mi vida.

domingo, enero 11, 2009

Entre chismes de gatos te veas.

Gran parte de mi familia materna tiene espíritu de amigos de todos los animales; mi abuela recoge de la calle desde palomas hasta perros necesitados. Mi tía Gaby tiene mil ocho mil pájaros en su casa y también recoge palomas heridas y perros enfermos. A las tías que les falta de esto cuidan plantas con gran esmero, por que eso de cuidar animales y tener buena mano para la plantas es cosa de herencia en esta familia; si no tienes una tienes la otra.
Mi mamá hace muchos años crío 4 cachorros recién nacidos; la mamá de los pequeños, que era la mascota de mi hermano, murió unos días después de parir. Saco adelante a todos los cachorros y procuró tuvieran una buena casa.
Hace algunos años llego a casa de mi madre un gato amarillo, grandote cachetón, lleno de heridas de guerra; muy enfermo con una tos crónica y los ojos llorosos llenos de lagañas sangre y pus. Por ese tiempo mi abuela estaba de visita y como no le iba a ofrecer un plato de comida. Cuando la abuela se fue el gatito ya venia a diario por su ración de alimento; mi madre resignada y un poco enojada continúo con la caridad de mi abuela.

Primero lo dejaba en el suelo mientras el gato desde lejos observaba, cuando mi madre desaparecía el gato se acercaba y devoraba todo el contenido del plato. Con el tiempo el gato ya no huía al ver a alguien, se quedaba cerca y cuando uno se alejaba de la comida se acercaba a comer y así paso el tiempo hasta que el gato, que dejo de estar tan enfermo y tan flaco, se remolineaba contra la mano del que le diera de comer y ronroneaba de gusto después de comer y tomar un gran plato de leche caliente en el quicio de la ventana de la cocina.
Todos en la casa nos encariñamos con el gato: mi hermano le proveía desparasitantes a granel, yo le curaba sus ojos, mi papá aguantaba sus orines rociados en el ventana de la cocina y mi mamá lo dejaba dormir en su cuarto de lavado encima de la ropa que se iba a lavar. De repente su tos se agravaba y todos jurábamos que no iba a pasar la noche, a ratos llegaba tan lastimado que no podía abrir los ojos, los inmensos abscesos que se le formaban en los cachetes llegaban a deformarle la cara; entre mi madre y yo lo curábamos; yo limpiaba y ella lo sostenía, que ni falta hacia pues el gato se dejaba hacer lo que hiciera falta.

Con el paso del tiempo el gato se volvió de la casa, mi madre siempre dijo que si lo dejaba entrar iba a orinar y apestar toda su casa, así que siempre se quedo afuera. Dormía en la bodega en la cobija doblada que se le puso de cama, comía mas de tres veces al día y dormía en el quicio de la ventana horas enteras.
Pero un buen día, hace como dos meses, el gatito no regresó mas; mi madre lo llamóy buscó por días, entró a la bodega pensando que lo encontraría muerto pero ni eso, entonces después de un par de semana lo dimos por muerto.

Hoy en la mañana mi papá se levantó, fue a la cocina y como si fuera un fantasma el gatito estaba ahí, parado en el quicio de la ventana topeteando el vidrio como era su costumbre cuando veía a alguien acercarse; mi papá llamo a todos para corroborar que si era nuestro gato. Y si, lo era; solo que gordo como nunca lo habíamos visto, limpio con su pelo brilloso y con sus ojitos menos llorosos que siempre.
Se le ofreció su plato de comida y el tazón de leche; solo comió un par de croquetas, dio unos lengüetazos a la leche nos dio dos maullidos y se fue.
De repente pensamos que era de verdad su fantasma pero después de un rato volvió y creo que fue a buscar a la gata de la casa por que le maullaba muy insistentemente a través de la ventana. Todo el día el gatito a andado por aquí con tremendos maullidos.
Mi mamá dice que en enero y febrero se alborotan los gatos, bonita cosa yo jamás había sabido de eso, y bueno… hoy todo la tarde tuvimos eventos orgiásticos-gatunos en la azotea.
El gatito regresó a buscar sus amores, hace un rato ví pasar por la barda de la casa un par de gatas mariposas que acudieron a las insistentes vocalizaciones del arrecho gato.

El gatito tal vez encontró una casa donde si lo dejaron entrar, dejo de dormir en el frío y pudo mejorar, si es eso yo espero que regresé a donde vive mejor que aquí, pero por lo pronto en esta casa ya nos hicimos a la idea que hoy no será fácil dormir… ¿nunca han oído a los gatos aparearse?

sábado, noviembre 22, 2008

¡Va de nuevo!

Dios no cumple caprichos ni endereza jorobados, las estrellas y el universo menos. Al mal tiempo buena cara; parece que me voy de retache para el puerto… otra vez.

Yo no sé de kilómetros pero si se que en carro hago 50 minutos para llegar, si sé que mayo es un infierno, que las noches no se dan tiempo para bajar la temperatura mas alla de 36 grados, que a medio dia no hay un alma en la calle por que el sol se vuelve asesino, que en las mañanas junto con las tortillas venden masa, que no hay que hacer iris (no enojarse), que las cucarachas salen de las coladeras como si fueran polvo, que los nortes y sus vientos son capaces de tirarme o contonear de una lado para otro mi automovil, que no hay que hacer limpieza si se aproxima un norte, que las tormentas eléctricas me dan miedo y son espectaculares, que hay garrapatas hasta en las paredes, que puedo pasar meses sin verle la cara al mar. Que cuando llueve, llueve enserio y después aparecen sapos del tamaño de platos, que te puedes encontrar una “masacuata” atravesando la calle muy quitada de la pena, que la gente es sucia, que no es tan bueno tener un almendro o un guayabo en la banqueta por que hacen mucha basura.

Sé muchas cosas del puerto pero lo único que no sé es como encontrarle el lado bonito. Tengo buenos amigos que me esperan, me lleva la promesa de un buen futuro, la esperanza de un regreso pero sobre todo las ganas de tener paz.
Paz, que con los gritos de mi soñador e idealista ser que vive encarcelado en mí, no creo que consiga rápido. ¿Es que como le explico que es por nuestro bien?
Vivirá eternamente enojado conmigo, recriminándome a cada paso la traición y el abandono de los sueños de antaño. No quiero que se ahogue ni que su voz se extinga, solo quisiera que me entendiera y permaneciera quieto.

Volver a meter una vida en la maleta, administrar con perfecta precisión los segundos, despertar en las mañanas y no saber en cual de todas las camas amaneciste, implorarle al cielo que el tiempo corra con mas prisa, ya no asusta tanto como la primera vez... lo que si me asusta es que esta vez… no estoy sola

martes, octubre 21, 2008

Yo tengo un hermano.

Yo tengo un hermano que es un pendejo… el post no es para balconearlo pero es que de verdad es un pendejo.
Desde que tengo uso de razón y mis neuronas integradas refuerzan en un circuito la intensidad de la sinapsis, que es lo mismo que desde que puedo tener recuerdos, mi lindo hermano me ha torturado en infinitas formas.

El primer recuerdo que tengo de su tortura es cuando era una mocosita que aprendía a ir al baño; mi madre tan buena ella, me dejaba sentadita en el baño y se iba a no se donde a hacer no se que, yo me quedaba ahí concentrándome en lo que debía hacer pero siempre, para mi mala suerte, mi hermano “casualmente” pasaba por ahí. Me veía y se iba de largo pero después de unos segundos comprendía la oportunidad de fastidiar; así que retrocedía sus pasos y se dirigía hacia a mi y me hundía en lo mas profundo hasta que mis pompis quedaban remojadas. Yo gritaba y gritaba hasta que mi madre volvía, me sacaba y le gritoneaba a mi hermano, que jamás y nunca le hizo caso.

En los tiempos que estaba de moda la película de Chucky el muñequito ese asesino pecoso, me torturaba diciéndome que iba a salir de la regadera cuando me estuviera bañando, yo que vivía aterrorizada por eso muñequito juraba por mi madre que si me iba a salir y la hora del baño se convirtió en una verdadera tortura. Le gustaba arrebatarme mis juguetes y hacerme brincar y brincar para que me los devolviera, cuando se aburria lo aventaba lo mas lejos que podía no sin antes maltratarlo y si se le pasaba la mano los rompía.

También gustaba de idear las cosas mas rebuscadas para hacerme pasar un mal rato. Una vez me llamo muy amigablemente a la cocina, estaba parado frente al refrigerador con el congelador abierto, con una silla a lado de él para que yo lo acompañara y quedara a su altura y la del congelador. Me decía con una singular alegría que el hielo del congelador sabia delicioso, y pasaba su dedo y lo saboreaba con gusto. Yo que aparte de chiquita estaba bien pendeja le creí todito lo que me dijo y que le pego la lengua (por sugerencia de él, que así sabia mas rico) y pues ahí me quede, pegada al congelador y el otro muerto de risa.

Era capaz de adecuarse a cualquier situación y oportunidad. Una tarde de mucho granizo fue la mejor. Se metió a mi recamara como judicial mal pagado y me saco a empujones hasta el patio donde se había acumulado cerros de granizo, me bajo los pants y me sentó en ese cerro, tal cual tornillo me enterró y ahí me dejo con las pompas congeladas y el orgullo hecho añicos.

Después fui creciendo, él y sus métodos de tortura también; pasamos al bonito mundo de los golpes sin razón, solo se me abalanzaba y me golpeaba si ton ni son. Disfrutaba mucho de pisoterame y posar sus horrendas botas mineras sobre mi pecho en desarrollo y poco le importaban las muchas lagrimas que me hacia derramar. Cuando salíamos de vacaciones a la playa y yo me asoleaba de más, le encantaba embarrarme cualquier cosa rasposa en la espalda.

Ok, no estaba yo manca y con un hermano como este había que aprender a defenderse y rápido. Claro que me defendía, lo pateaba, lo mordía, le gritaba, lo acusaba, le aventaba todo lo que a mi alcance estuviera; algunas veces me daba tiempo para correr pero mis 30 kilos contra sus 60 no me ayudaban mucho.

Seguimos creciendo y las cosas nunca mejoraron, él era un adulto joven y yo una adolescente, evolucionamos de los gritos y golpes a descalabros con platos voladores, cortadas por tazas que se estrellaban; nos volvimos expertos en esquivar cuchillos asesinos que volaban. Se volvió aficionado a espiarme y encontrar algo malo para ir corriendo a decírselo a mis papás y lograr un buen regaño y si la suerte estaba de su lado un castigo.

Los dos nos volvimos adultos y dejo de torturarme, tal vez por que ya sabía defenderme con mayor eficacia y algunas veces lograba dejarlo fuera o tal vez solo se le acabaron las ideas originales. Pero nuestra relación obviamente ya estaba mas que desgastada… mejor dicho no existía relación alguna entre nosotros. Me seguía buscando pleito y de repente volvía a sus viejos métodos pero yo aprendí que la mente de mi hermano es débil, llena de carencias y frustraciones; así que encontré el método mas eficaz de todos para detenerlo: alborotarle a sus demonios, decirle en voz alta todo lo que él sabia y pensaba de su vida y su existencia y no se atrevia a decirse. Aprendí a atacarlo verbalmente; esto no me libraba de recibir un buen golpe pero al menos yo me iba con el dolor físico pero él se iba con el dolor por dentro.

Pasábamos un par de años sin hablarnos, aprendimos a ignorarnos de una manera eficaz, podíamos estar en la fiesta mas amena y nadie se daba cuenta que jamás nos dirigíamos la palabra. Él se caso y después llego su primer hijo, no nos unió pero si nos dios la oportunidad de una convivencia en paz.
Su vida de montaña rusa y sus cíclicas crisis nos han hecho pasar por crueles peleas y aún más crueles consecuencias.

En últimas fechas las relaciones de hermanos parece que mejoran, pero con tanto ensayo y fracaso que hemos tenido ya ninguno de los dos esperamos nada, o mas bien soy yo la que ya no tiene fe de nada en cuanto a él se refiere.
La solución para llevarse bien con él es olvidarse de su forma de vida, de lo que piensa, de lo que desea, de todo lo que como persona lo define. Somos opuestos, nuestra escala de valores es distinta y nuestras mentes siempre serán antagónicas.


Hacer como que no pasa nada y como que no me doy cuenta de lo que él hace no me resulta tan sencillo, me siento traidora de mis ideas, de mis afectos y dudo de mis lealtades para con los más débiles y mi género. No tengo corazón para negarme y ser grosera cuando él no lo es conmigo… que bien merecido se lo tendría; pero él es mi hermano… un cabrón y un pendejo pero no tengo otro..

miércoles, octubre 08, 2008

Sus ojos, mis ganas, sus manos y mi lectura.

Tanto tiempo espere para leer la cuarta parte de la saga “crepúsculo” de Stephenie Meyer “Amanecer” y apenas en el 5º capitulo ya no quiero continuar.
Ya anteriormente se había discutido que efectivamente son libros para chamacos pubertos… lejos estoy de serlo… pero pues me gustan, la historia de amor es re bonita.
El caso es que ya no lo quiero leer, me hace extrañar a mi delfín… (aquí todos tienen apodos de animales… que curioso) mas de la cuenta y no es que tenga un medidor de cuanto es suficiente extrañar, pero creo que mas de la cuenta es cuando me enoja y me frustra el día.

Ese libro hay que leerlo con el amor sentado a un lado, para tomarlo de la mano cuando los ojos de amor me invaden, robarle un par de besos mientras no mira, verlo por detras y alucinarme con su retaguardia, apretarme contra su piel cálida, perderme en su mirada. Y es aquí cuando anhelo tener vista de águila y poder mirar sus dos ojos al mismo tiempo… y es mejor leerlo con él para no venir aquí a dejar expuestas mis ganas de tenerle, de verle, de oírle cantar a sabina con tremenda memoria, de pedirnos 5 minutos mas, de sentirme rodeada por su abrazo de hombre lobo… curiosa y redentora es la vida con lo que ahora me regala.

Todo lo que ahora podía ver era el rostro de Edward, que llenó mi visión e inundó mi mente. Sus ojos brillaban como la mantequilla derretida, en todo su esplendor dorado, y su rostro perfecto parecía casi severo con la profundidad de la emoción. Y entonces cuando su mirada se encontró con la mía, turbada, su rostro se iluminó con una sonrisa de júbilo que quitaba el aliento. (…) Yo rocé el frío milagro de su piel y me sentí en casa”*

“Me besó con ternura, con adoración, y yo me olvidé de la gente, el lugar, el momento y la razón …”*

Mis queridos y fastidiosos amigos de repente preguntaban: -Que prefieres Lupe ¿amansar o quitar mañas? Siempre respondía que amansar. Por que de mañas estoy llena y a veces me pesan más de la cuenta por que me detienen para ir y decir y preguntar y hacer; como quisiera no saber de sillas, riendas y golpes. Poco hablo del futuro, poco pregunto del futuro, poco prometo para el futuro y pocas promesas quiero oír para el futuro. ¿Me vas a querer siempre?... que tonta, que traición de mi mente, que mala jugada me hizo mi corazón; pero es que cuando me sumerjo en sus ojos y cuando empieza a doler en la unión de las ultimas costillas que parece que me voy ahogar … pierdo la razón.

Anoche platiqué con mi conciencia, me habló en color rosa y con estrellas, me contó algunas cosas; unas que ya sabía y otras que no. Hubo una que me dejo pensando y no fue hasta hoy que leía vorazmente que encontré la pregunta adecuada para mis pensamientos:


¿Cómo podía la gente hacer eso, tragarse todos sus miedos y confiar en otra persona sin reservas, con todas sus imperfecciones y sus miedos, apoyada solo en el compromiso total (…) que se ofrecen?*

¡Que “juerte”! y si caray… ¿como le hacemos? ¿Que nos da valor? ¿El amor es suficiente para justificar eso? ¿O se necesita algo más?

Se necesitan unos enormes huevos... (si lo sabré yo) y la persona adecuada. Hay que emparejarnos… y la cama es buena paro eso pero me refiero mas bien a encontrar la justa y adecuada alma para cada quien; yo me encontré un alma vieja y no se si la mía sea igual de añeja que la suya pero también ya tiene sus años.


Ven a leer conmigo... 5 minutos.

*"Amanecer" Stephenie Meyer

miércoles, septiembre 10, 2008

Mi cruz con dos palitos

Creo a mi las musas ya me abandonaron, no tengo material para este nada productivo sitio. Y parece ser que si no tengo algún azote no tengo que decir ni que escribir, pero no, si tengo y mucho. Solo que esta vez no es por azote, es por la mas pura y blanca felicidad y/o tranquilidad que me aborda en las ultimas semanas.

Muchos de los blogs que leo son escritos por chicas y la mayoría son muy buenos, pero en el momento que sus autoras tienen un rayo de felicidad en sus vidas, sus sitios comienzan a apestar de cursis y rosas y carentes de sustancia. Pierden todo ese bonito encanto que los caracterizaba.
Yo no se si me sito tenga encanto pero no quiero que me pase lo mismo; por la tanto mejor no escribo nada.

Actualmente mis entradas se reducirían a hablar de la vida y obra del Mirrus, un paciento gato que para mi que aparte de gatero es sacón y no sabe defenderse de sus rivales de amores; por que si no es que le muerden la cola, choca con la puerta de su casa por venir huyendo, o le rasguñan el ojo o le muerden la pata y llega a su casa en un grito a remolinearse entre las piernas de su dueña, la cual como buena madre corre a la mía para curar el dolor de su amado Mirrus.

Mientras las musas siguen ausentes o mas bien los demonios, yo busco inspiración en donde se pueda. Ayer entre mis tristezas mensuales y una amiga deprimida fui al cine, me gustó la película por simple y sencilla razón que me pareció que los personajes y la atmósfera desbordaban sencillez.
Una mesa para banquete servida sin ton ni son, sin importar la simetría, el color de las copas o el color de las servilletas. Un novio sin corbata y camisa bien fajada, una novia sin chongos relamidos y tocados con brillos. La sencillez, los hermosos paisajes y la casa vieja construida con grandes y toscos trozos de roca me recordaron que últimamente se me olvida lo importante que es vivir con espontaneidad.

Levantarse varias mañanas y escoger y rebuscar en el closet un atuendo fabricado, tieso y lleno de madurez me cuesta mucho y no lo había notado.
Alisar y recoger mi cabello en líneas bien trazadas y planeadas hacen que mis prematuras arrugas se noten más y no lo había notado.
Hace tiempo que tengo una estrella de mar sobre mi tocador, la compre por que quería hacerla un pasador para mi cabello o un collar; simples sencillos, con un hilo de cáñamo y alguna otra piedra sin brillo o con muchas que importa que no sean del mismo material y ni del mismo tamaño, pero es lo hora que no lo hago por pensar si no será que se va a quedar ahí sin usarse jamás.
Y ni hablamos de los cientos de pulseras que me colgaba antes de siquiera lavarme lo dientes, y de bailar como si nadie me mirara.
Todo tiene un tiempo y una edad pero como duele y solo cuando me acuerdo de pensar en lo cambios. ¿Será que me duele desprenderme de la chamaca que era antes?

¿Y sin tan solo me animara un buen día a pararme en pantalones israelis allá donde todo mundo esta lleno de brillos y corbatas y por que no, con la estrella de mar colgando del cuello?
Y antes que se les ocurra aventarse sus comentarios que digan: “ya vez, pero si yo te dije” No, no me quejo de mi suerte ni cuestiono mis decisiones, simplemente tengo la libertad de mirarme al espejo y cuestionarme con la hermosa conciencia que a pesar de todo me reconozco en el reflejo.

Foto by: TIAGOXAVIER

Y como dice mi abuela: si no tienes una cruz tu te la haces con dos palitos.

lunes, agosto 25, 2008

Nadando con delfines

Este mes cumplí 11 años de haberme mudado a Xalapa, se cumplieron 10 años de haber conocido a esas dos maravillosas mujeres que son ahora insustituibles en mi vida, las que dejaron de ser mis mejores amigas para convertirse en mi familia. El pedazo de sol que los dioses me regalaron envuelto en un botella con forma de perro sin una pata y con muchos kilos de mas cumplió 4 años.

Y por estos acontecimientos y otras más, celebré con un delfín que me hizo el amor. Un delfín dorado que recorrió con nado calmo cada línea, cada arruga, cada lunar, cada dibujo de mi espalda, cada cicatriz de las que se ven y las que no. Con su nariz de botella absorbió el aroma de mi piel y el olor dulzón que desprenden los cuerpos que se aman. El eco que devolvían los sonidos emitidos por su voz adivinó la forma, el tamaño, la textura y el rumbo de su curso sobre mi cuerpo.

Subió, bajó; sentía su piel húmeda y lisa sobre la mía, se detenía a jugar y celebrar, el ritmo de mi respiración la hizo de buque y formó la estela que persiguió sin rezagarse con una maravillosa sonrisa en su boca.

Al verlo erguido mirándome a los ojos, llevando un perfecto y cadencioso ritmo, me descubrí amándolo…. sorprendida por su mirada serena, por su rostro con muecas de anhelo y seguridad… abrumada por la sensación de dominio que mostraba su cuerpo sobre el mío; pero sobre todo con la perfecta y bien plantada conciencia de que el universo y los dioses, como el mejor vouyerista, celebraban con nosotros.

Imagen: Sou muito bonito ñao sou by Carlos Prata

Que mejor forma de celebrar...